El absurdo de los viejos cuestionamientos en las entrevistas laborales

El reclutamiento detalento siempre está presente, por lo que no debemos esperar una fecha determinada para buscar esa oportunidad que nos permitirá dar un paso más en la concreción de nuestros objetivos. Encontrar grandes talentos, invertir y hacer crecer negocios con ideas excitantes es una idea compleja aunque fundamental en los capitales de riesgo. Producto de lo anterior es que, personas que conocen sobre este negocio como George Doriot (francés pionero en los capitales de riesgo), no se cansaban de decir que es mejor tener un equipo “A” con un “plan B” que un equipo “B” con un “plan A”.

Las personas siempre prevalecerán sobre las ideas, y ello significa que ante una idea equivocada es posible que las personas modifiquen lo necesario para conseguir buenos resultados, como sería implementar nuevas ideas o negocios, en cambio, cuando tenemos personas mediocres en nuestro equipo ni siquiera las mejores ideas sirven para cambiarlas. Es así como la filosofía de los capitales de riesgo se mueve en torno a que el último cliente no es el capital de riesgo en cuestión sino el emprendedor. Cuando se hacen bien los trabajos se atraen los mejores talentos, por tanto, serán los emprendedores quienes escogerán al capital de riesgo y no al revés.

En las entrevistas de trabajo sucede lo mismo que en los capitales de riesgo sólo que muchas veces los empleadores olvidan lo que quieren o necesitan de los candidatos que buscan, así como también le sucede a los postulantes. Es probable que la percepción de poder o arrogancia de la que se encuentran rodeados los empleadores durante una entrevista (mientras realizan preguntas al candidato), impida que los postulantes se empapen de lo que ofrecen como empresa.

Para comprobar lo anteriormente señalado basta con asistir a un par de entrevistas laborales, donde de inmediato nos percataremos del pobre nivel de diálogo interactivo que existe entre las dos partes, convirtiéndose así una entrevista de trabajo en un verdadero cuestionamiento donde habitualmente se pregunta:

  • ¿Por qué cree que sus habilidades son adecuadas para este cargo?
  • ¿Cuéntenos acerca de su último trabajo?
  • ¿Cómo cree que aportará a nuestra empresa?
  • ¿Cuál es su ética de trabajo?
  • ¿Nombre tres adjetivos que describen su actitud?
  • ¿Qué debilidades tiene?

Todas estas interrogantes van de la mano con una intención tácita que hace al candidato cuestionarse sobre ¿Por qué debería importarnos usted? Al mismo tiempo deja la sensación de que la habilidad es proporcional a lo que se va a conseguir de remuneración.

Estamos convencidos de que si buscamos los mejores talentos, estamos obligados a considerar hay varias opciones al respecto, aunque sin duda tenemos que cambiar nuestra forma de pensar a la hora de evaluar a los postulantes. Tal y como ocurre con los capitales de riesgo, el talento siempre será el cliente final y no el empleado, por lo que deberemos esperar una relación desequilibrada entre ambos con inclinación al talento. Esta filosofía de selección nos plantea grandes cuestionamientos en torno a la típica evaluación realizada con un cuestionario en las entrevistas de trabajo, donde la mayoría de las veces olvidamos hacer la pregunta más importante de todas, cual es “Si le diéramos esta oportunidad ¿La tomaría?”.

Generalmente los empleadores están tan concentrados en el tema de las habilidades y lo que se va a pagar por el trabajo ofrecido, que olvidan escudriñar si realmente el postulante es lo que se busca. En una entrevista laboral necesitamos apenas 15 o 20 minutos para escudriñar la vida laboral que tiene una persona, y con ello la cantidad de habilidades y el nivel de voluntad que tiene.

El desarrollo de una entrevista laboral jamás debe enfrascarse en un interrogatorio, sino más bien en una conversación donde se intente descubrir hasta qué punto son capaces de involucrarse los postulantes en la oportunidad que se está brindando en la compañía. Para saber si conseguimos hacer una buena entrevista no hay mejor pregunta para el entrevistado que ¿Alguno de los candidatos entrevistados tomaría la oportunidad ofrecida?

Preguntas de orden pragmático como por ejemplo:

  • ¿Dónde le gustaría vivir e instalarse?
  • ¿Qué otros trabajos está buscando y de qué depende que escoja uno u otro?
  • ¿Qué razones tendría para no aceptar esta oportunidad que ofrecemos?

La forma en la cual afrontamos o bien ofrecemos una entrevista de trabajo determinaran un menor o mayor éxito a largo plazo, lamentablemente muchos de los empleadores actuales siguen con las misma e ineficientes ideas sobre repasar el curriculum en forma arrogante (como si de algo sirviera).

Vía: http://coyunturaeconomica.com/

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